martes, 22 de marzo de 2016

Soy una mamá malvada


Cuando conversaba con mi esposo sobre tener hijos, bromeábamos acerca de que para aplicar la disciplina "jugaríamos" al policía bueno y el policía malo, y él me decía que yo sería el policía malo......la verdad que me daba risa cuando me decía eso, pero ahora que lo vivo no me causa mucha gracia.

Hasta hace un tiempo disciplinar a nuestra hija y poner los límites había resultado ser algo no muy complicado, pero ahora a medida que va creciendo y va entrando más a la etapa de las pataletas y del "no quiero", pues poner las pautas se va convirtiendo en una tarea nada sencilla, sobre todo para mí que después de dar a luz he quedado con las hormonas algo revueltas y la verdad es que la paciencia es lo que menos me queda por estos días (ya contar hasta 10 a veces no me funciona).

El hecho es que en este tiempo que he quedado en casa por la licencia de maternidad he sido yo la que ha estado aplicando las normas a seguir y con lo "rebelde" que está mi hija (lo cual es totalmente normal para su edad) pues ya me oyen todo el día diciendo: "Por favor, ponte zapatos", "Los muebles no son para saltar", "Come un par de cucharadas", etc, y la verdad ya me voy sintiendo un poco mala diciendo todas esas cosas a cada rato y diariamente, pero bueno, hasta ahí es normal porque hay que poner normas y establecer limites a nuestros hijos; sin embargo, la cosa se pone peor cuando llega mi esposo porque de sentirme un poco mala pues paso a ser la malvada ya que lo que se puede escuchar es: "mamá dice que ya no es hora de comer dulces", "mamá dice que ya no es hora de ver vídeos", "mamá dice que es hora de dormir"......¡caray! ¿por qué debo ser sólo yo la mala del cuento?, igual ocurre con mi mamá, claro como ahora ella es la abuela consentidora, cuando yo le digo a mi hija que no hay dulces, ella va corriendo donde mi mami para pedirle (porque sabe que mi mamá se lo ha dado alguna vez) y como yo ya he hablado con ella para no desobedecer lo que he dicho, sale con: "mamá no quiere que te de dulces" y ¡zas! vuelvo a ser la mala madre. 

Yo digo, ¿qué tanto cuesta obviar el "mamá no quiere"?, son normas que hay que seguir y punto, no es que a mí me de la gana o que sea loca para decir lo que digo y que me encante estar diciéndole a mi hija todo el día lo que hay que hacer......pero como estamos hablando de disciplinar a mi hija, entonces ni modo, prefiero ser una mamá malvada a que se quede libremente haciendo lo que le venga en gana porque si no la corrijo ahora, de adolescente la cosa será peor (y digo peor porque es un hecho que se volverá rebelde y que tendré que luchas varias batallas).

¿Ustedes también son mamás malvadas?


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