miércoles, 17 de diciembre de 2014

¡No tocar! ¡No hacer!

¿Se han puesto a contar cuántas veces en el día le decimos a nuestros hijos “No”?, el “eso no se toca”, “eso no se hace”, es lo que normalmente repetimos a los niños, día a día desde que empiezan a hacerse “móviles” y por el miedo a que no se lastimen o agarren algo que no deben, les empezamos a mermar la capacidad de explorar, buscar y ser curiosos por el medio donde se desarrollan porque a los adultos muchas veces nos interesa más la casa perfectamente adornada (y arreglada) que el hecho que nuestros hijos vayan descubriendo el “mundo” por si mismos.



En estos momentos mi hija está en la etapa de que todo quiere agarrar, quiere caminar por todos lados y si es que le pongo algún límite para que lo haga (como no ir hacía la cocina, sobre todo cuando hay una hornilla prendida, o no agarrar algo), me hace un berrinche de aquellos….y de hecho me ha costado y me sigue costando dejar de decir “No”, pero he comprendido que existen otras formas de poder hacerle entender algo sin que escuche siempre esa palabra (dicho sea de paso ahora es ella quien dice No para todo). Asimismo, desde hace un tiempo comprendí que es más fácil tener un hogar apto para el desplazamiento de mi hija que una casa donde nada o casi nada se puede tocar, así será más sano para ambas porque ella puede correr y andar por donde quiera y yo me evito el mal rato de tener que estar moviendo cosas o pidiéndole que no toque algún adorno o cualquier cosa otra cosa. Alguna vez leí que si los niños tienen en su hogar la verdadera autonomía de andar libremente será más fácil a la hora de estar fuera de casa que aprendan a no tocar lo que no deben y hagan caso cuando les pidamos dejar un objeto que esté en un sitio ajeno, pero debemos hacerlo amablemente, esto es muy importante porque si alzamos la voz para decirlo, lo único que conseguiremos es que se pongan tercos.

¿Ustedes se imaginan lo que sería tener a una persona que este todo el día detrás de nosotros vigilando todo lo que decimos, hacemos y tocamos?, de seguro no tardaríamos en pedirle a esa persona –y quizás no de una manera muy educada- que nos deje en paz….y si persistiera en su empeño de vigilancia ¿Cómo reaccionaríamos? ¿Estallaríamos o pediríamos por favor que nos deje tranquilos? Y ese es justamente el punto, el hecho de que nosotros los adultos sí tenemos la capacidad de hablar y de pedir lo que deseemos, en cambio los bebés y niños no pueden expresar en palabras lo que sienten y es a través de su cuerpo que manifiestan su  fastidio o enojo (es por ello que se tiran al piso, jalan cosas, etc.), por lo que sólo bastaría ponernos un momento en su lugar para entenderlos y siendo así podríamos concluir que ¿No sería mejor guiarlos de manera amorosa? ¿Acaso los adultos no nos sentimos bien cuando nos dan un trato amable? ¿Por qué entonces los niños deben ser tratados de manera diferente?. Debemos de tener en cuenta que para corregir una acción no es necesario gritar ni humillar a nuestros hijos, menos llegar a un castigo físico.


He escuchado muchas veces decir y confieso que incluso yo lo he hecho alguna vez: “Mi hijo es un malcriado” “Mi hijo no me hace caso, le gusta darme la contra”, y no se nos ocurre pensar que lo peor que podemos hacer es “etiquetar” a nuestros hijos y declarar que son tal o cual. Los niños no viven pensando “Hoy le haré la vida imposible a mi mamá o mi papá”, quizás debemos pensar aunque sea por un minuto que ya “aprendieron” a ser como nosotros. Los niños van detrás de nosotros siguiendo nuestros pasos y copiando nuestra conducta, por eso se dice que más poderoso que la palabra, es el ejemplo, por lo que debemos enseñarles con amor y aprender a respetarlos como personas porque el hecho de que sean pequeños no significa que tengan menos derechos que nosotros a tener su propia autonomía. Si aprendemos a respetarlos, estaremos asegurando la manera como ellos nos tratarán en unos años, años que llegarán de seguro más pronto de lo que pensamos porque la vida se pasa en un dos por tres.


1 comentario:

  1. Cuanta razóm tienes, a los adultos no nos gustaría pasar por eso, peor nuestros bebés, mi esposo y yo estamos en esa etapa recuerdas a mi gordito? fui con él a recoger hace tiempo un premio que nos habíamos ganado, :) el esta en la etapa de explorar pero lo malo es que mi cuarto esta al lado de la cocina aun por modificar, es por ello que a cada rato le decimos "no" o no vallas por justo estoy usando el horno, la cocina o la hervidora, :( a quién no le ha dado miedo el que le pase algo a su bebe. a mi a cada rato, solo espero pasar este año y poder darle un mayor espacio a mi bebe para que explore y se sienta libre :)

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