viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Crianza respetuosa?

Ahora último se ha estado escuchando mucho sobre la crianza respetuosa y daría la impresión de que fuera una nueva forma de educar a los hijos, pero sin ponerles límites algunos, es decir, que son los hijos los que ponen las reglas y no es así.

En efecto, con frecuencia, los padres confunden la crianza respetuosa, creyendo que se trata de dejar a su hijo lo que le venga en gana. Pensar de este modo significa asumir que únicamente existen dos opciones: ser permisivo o ser punitivo; y ¿qué pasó con el punto intermedio?

Según el pediatra Carlos Gonzáles, la crianza respetuosa se basa en no tener miedo a demostrar a los hijos lo mucho que los queremos, abrazarlos, hacerles caso, consolarlos cuando lloran, pasar mucho tiempo juntos y entenderlos, "respetar que unas cosas les gustan y otras no, que son personas y tienen personalidad, que no se les puede gritar, humillar o ridiculizar".

Imaginemos que le dices a tu hijo que es la hora de irse a dormir, y éste te ignora o te dice “¡NO!” ¿Qué opciones tienes?, pues de seguro lo que se te viene a la cabeza es amenazarlo o castigarlo, pero ten por seguro que lo único que lograrás será tener un momento molesto y si es que no te hace caso tendrás que seguir “aumentando” el castigo (o el tono de voz), con lo que se te arruinó la noche y depende de lo que le digas la relación con tu hijo se va dañando.

Entonces, ¿qué otra opción tienes? ¿Permitirle hacer lo que quiera?, pues es algo que no te recomiendo, ya que de estar así un día vas a explotar y esto no es lo que se considera precisamente una crianza respetuosa.

¿Cuál entonces sería la mejor elección?, bueno, como siempre será el punto intermedio, es decir, establecer un límite, pero con empatía…..y ¿cómo haces eso?, podría ser diciéndole algo así: “Entiendo que no quieras dejar de jugar porque debes estar muy divertida, pero ya es hora de ir a dormir… ¿Quieres que te lleve haciendo el avión hasta la cama, o subirte a mi espalda e ir a caballito hasta allí?”.

Parece sencillo, ¿verdad?, pero definitivamente no lo es, mantener la calma cuesta, sobre todo cuando estas frente a un niño que te hace un berrinche de aquellos o te tira un cabezazo que justo te cae en la nariz o en el ojo, sólo porque no lo dejaste agarrar alguna cosa o hacer algo. Es en esos momentos en que empiezas a ver todo de color azul y piensas en mandar al diablo todo lo que hayas podido leer sobre la crianza respetuosa, te ha pasado, ¿verdad?....pues a mí sí.  

Justamente lo que hace a un padre respetuoso es regular sus propias emociones, para tratar de estar calmados al momento de establecer los límites y lidiar con los enfrentamientos del día a día. De esta manera la relación con tu hijo será mejor y lo ayudarás a aprender a gestionar sus emociones, así como también a controlar su comportamiento.

Una cosa es fija, habrá ocasiones en las que tu hijo conseguirá “hacer lo que quiera”. Esto será muchas veces porque tú apruebas lo que está haciendo porque quizás no es muy relevante; y, a veces puede ser que realmente quiera algo, y tú decides que puedes vivir con ello, como por ejemplo irse a dormir disfrazado (¿a quién le podría hacer daño eso?). Esto se llama elegir tus batallas; en mi post de “Cómo lidiar con nuestros hijos”, les hablé acerca de esto y les comenté que al elegir tus batallas no te estás rindiendo porque en realidad tú eres quién está tomando una decisión.

Lo ideal es tratar de entender el porqué del comportamiento de nuestros hijos, siempre hay una razón tras una negativa de su parte o un berrinche, por lo que hay que intentar ver las cosas desde su punto de vista, así te será más sencillo buscar una solución en la que ambos salgan ganando, la cual le permita al niño conseguir algo de (o todo) lo que desea, pero no le permites “hacer lo que le dé la gana” si realmente consideras que la respuesta debe ser No.

¿Cómo podemos lograr llegar a ser padres respetuosos?, aquí algunos "tips" que encontré:

1. Mantén la calma. Cuando te veas envuelto en una “lucha o huida”, con seguridad tu hijo entrará en una espiral sin control. Si puedes mantenerte calmado, tu hijo estará mucho más dispuesto a colaborar.

2. Se empático. Si tu hijo se siente comprendido, estará mucho más dispuesto a aceptar tus límites.

3. Recuerda que los hijos únicamente aceptan nuestro liderazgo por motivo de la relación que tenemos con ellos.  Si se resisten o nos desafían, estamos ante un signo de que necesitamos centrarnos en conectar con ellos.

4. Renuncia al castigo.  Si has estado dando palmadas en la mano de tu hijo o arrastrándole hasta su rincón de pensar, puedes estar seguro de que estará menos cooperativo. Si quieres cooperación sin recurrir a los castigos, necesitas centrarte primero en la conexión, para que tu hijo QUIERA seguir tu liderazgo.

5. Busca una solución en la que todos salgan ganando.  Bueno, no podrá escalar hasta la despensa o la repisa si desea alcanzar algo, pero ¿puedes traer una escalera y ayudarle a alcanzarla, verdad?. Si logras entender o ver claramente sus inquietudes, podrás encontrar la manera de cubrir las necesidades de ambos.

6. Bienvenido al colapso. Hay ocasiones en las que simplemente no podrás encontrar una solución en la que todos salgan ganando y eso no está mal, pues no todos los deseos de tu hijo tienen que ser satisfechos. A menudo los niños (al igual que los adultos) provocan un enfrentamiento cuando lo único que necesitan es ayuda con sus emociones.

7. Recuerda que estar al mando significa que actúas como un líder, no como un dictador. Los buenos líderes lideran dando ejemplo. Escuchan, tratan de buscar un equilibrio entre las necesidades de todos, y protegen.

8. Tómate tu tiempo para procesar tus propias emociones sobre cómo han sido para ti unos padres “al mando”. Por ejemplo, si tus padres fueron muy estrictos, puedes tener el temor de que no estás al mando a menos que controles todos y cada uno de los movimientos de tu hijo. O puede que no quieras repetir sus mismos métodos, y de ese modo no establezcas absolutamente ningún límite. Eso no ayuda a tus hijos y lo más probable es que acabes recurriendo a los gritos cuando las cosas se te vayan finalmente de las manos. Los hijos que no tienen establecidos unos límites siempre nos empujan hacia nuestros propios límites.

Espero les haya servido este artículo ^_^



3 comentarios:

  1. Hola Susan,
    Mr gusto mucho este post, por que los hijos no vienen con manual, se que se les tiene que poner límites desde pequeños, pero a veces no sabemos cómo, y nunca faltan los "opinologos" que sin saber te dicen que es y como tendrías que hacerlo.
    Me gustaría saber si es que hay algún libro relacionado con este tema, no se si me podrías recomemdar uno.por favor.
    Bueno esperare tu próximo post con ansias ☺.
    Besos.

    Mahita

    ResponderEliminar
  2. Hola Mahita!, me alegra mucho que te haya gustado el post ^_^

    Hay un libro muy bueno que te recomiendo, se llama "Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen", es un libreo que te lo puedes descargar. Aquí te dejo el link: http://www.amabizia.asociacionespamplona.es/files/23-7405-document/como_hablar_para_que_los_ninos_escuchen.pdf?go=3d7fa7fcaa728fb822ea953b7ad8fe572754e9e6e912430575ee53cb3e9860bfa5b4dc1a85c8a18a0abb7149132897ce8d58c8d349655ee7.

    Me cuentas que te parece,

    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Hola Susan!!!!!,
    Gracias por el datooooo....ahora lo empiezo a leer y te cuento que tal esa 😄😄😄😄.
    Besos.

    ResponderEliminar